
Autor: WEBER, Vanesa F.
Año: 2009
1.) Abstract.
El presente resumen informativo tiene como propósito invitar al lector a introducirse en la lectura comprensiva de la evolución del Pensamiento Económico, desde el período comprendido entre los siglos XVIII A.C., pasando revista por la cultura económica Babilónica hasta el Siglo XVIII D.C., culminando con la Escuela Clásica de pensamiento económico.
Ya desde antaño, los hombres se enfrentaron a hechos económicos a los cuales han intentado dar respuestas, no siempre con rigurosidad metódica y lógica, pero sí en consonancia con los hechos observables en cada época y en función de las necesidades individuales y sociales que el hombre económico y el ser social, iría experimentado en su evolución a lo largo de los siglos, y en contextos sociales y políticos determinados.
En la antigüedad, se observan los hechos desde una óptica ética o moral. Hay una base común en todos los comentarios de los pensadores griegos, los tratadistas romanos, y los escolásticos. Tratan de juzgar moralmente cuestiones tales como el tipo de interés, el justiprecio o las relaciones laborales amo-esclavo. Ese enfoque se mantiene durante toda la Edad Media.
En el siglo XV se produce un salto en el conocimiento con el surgimiento del Mercantilismo. No se trata ya de juzgar moralmente sino de recomendar a los gobernantes medidas económicas y políticas que enriquezcan al país, lo protejan de la competencia, y conformen sólidos Estados Nacionales.
A mediados del s. XVIII, un grupo de intelectuales franceses dirigidos por F. Quesnay, proponen que el Estado debe mantener el Orden Natural asegurando el derecho a la propiedad, la libertad económica (el laissez faire, laissez passer) y la seguridad en el disfrute de esos derechos y libertades. Estos postulados básicos caracterizaron a la corriente intelectual conocida como Fisiocracia, los cuales serían sostenidos luego por todos los economistas clásicos.
2.) Introducción
En la antigüedad, la historia del pensamiento económico narra los esfuerzos realizados por determinados pensadores, filósofos y religiosos, en analizar y juzgar los fenómenos económicos pero desde una óptica moral y ética.
Existe en ellos un común denominador: tratar de juzgar moralmente cuestiones económicas como la inconveniencia de la usura (interés), el precio justo, el crecimiento económico, entre otros. Todo análisis se perfeccionaba con sujeción al valor justicia.
Esta visión moralista de la economía se mantuvo incluso durante toda la edad media, en el periodo conocido como la escolástica.
Ya desde la antigüedad, datan escritos bastante representativos del pensamiento económico de la época tales como el Código de Hammurabi, la Biblia y los que hicieron famosos a representantes del pensamiento griego como Platón, Aristóteles y Jenofonte.
En el antiguo testamento, por ejemplo, se condenaba la tasa de interés en tanto lucro, como contraria a la naturaleza humana. Sin embargo en el código de Hammurabi e incluso en el derecho romano se autorizaba el cobro del interés.
Si bien cada pensador de esta época puso énfasis en el análisis de categorías o hechos económicos concretos y particulares, sin llegar a construir una teoría económica más abarcativa, como lo haría varios siglos después Adam Smith, en general tenían puntos de encuentro sobre diversas cuestiones económicas, como se vera mas adelante.
Por ejemplo, para Platón y Aristóteles, “crecer” era peligroso. Su ideal apuntaba a la armonía, la justa proporción, el equilibrio. Se oponían a la extensión de los Estados y la desmesura merecería rechazo. Por ende identificaban el crecimiento económico con el numero de habitantes, es decir con el tamaño de las ciudades pero también con la acumulación de las riquezas y esto, según la visión de la época, estaba reñido con la virtud cuyo enemigo era la multiplicación de los bienes y los hombres.
De ahí que no puede extrañar que hayan considerado que la tasa de crecimiento justa era la nula, con lo cual nula sería la tasa de interés, crecimiento entonces que seria portador de la mayor desgracia: la corrupción de la ciudad
En suma, subyacía en todo el pensamiento de la época la realización de determinados valores: la belleza, la verdad y el bien y como manifestación social de este último, la justicia.
Este período en la historia del pensamiento económico constituyó un largo camino de meditación acerca del progreso. No se pretendía describir la economía del momento, sino buscar las pautas, normas y reglas que rigieran una sociedad económica “ideal”.
Ya a comienzos de la edad media (y así seguiría durante todo el medioevo), el poder que la Iglesia católica tuvo y mantuvo se debió a que conservó “el saber”. Se constituyó en el monopolio del conocimiento y un grupo de eruditos escritores del clero, conocido como los escolásticos, que reunieron las corrientes de pensamiento de Aristóteles y la Biblia, se abocaron a opinar y a producir conocimiento acerca de cuestiones económicas tales como la propiedad, el precio justo, el mercado, entre otras.
Su método, a estos fines, no fue la lógica sino la fe y el peso de la autoridad.
El clero entonces, tuvo representantes que se inmiscuyeron en el análisis y juzgamiento de temas inherentes a la economía. Entre ellos se destacan Alberto Magno, Tomás de Aquino.
Pero como todo en la historia de la humanidad, el período escolástico llegó a su fin cuando el hombre comenzaba a “renacer” en sus ideas, convicciones, cuando comenzó a revelarse ante el dogma irracional de la iglesia católica y su injerencia en las cuestiones económicas, que para muchos, estaba retrasando el desarrollo del capitalismo en Occidente.
En este contexto es que se producen movimientos como el renacimiento, el humanismo (movimiento intelectual), la Reforma de M. Lutero, el desmoronamiento del sistema feudal de producción y la consolidación de los Estados Nación. En este contexto surge el mercantilismo, no como corriente de pensamiento económica, sino como doctrina y proceso económico, cuyo fin principal fue consolidar, fortalecer, diferenciar y enriquecer los nacientes Estados Nación en Occidente, a través de la acumulación de riqueza metálica, producto de su política de comercio exterior agresiva, y su política intervencionista en la economía y proteccionista, avalando y promoviendo los monopolios.
Pero habiendo logrado sus propósitos y no habiendo dado cuenta de la necesidad de adaptarse a las nuevas circunstancias de la época, el mercantilismo dejo de gozar de reputación y se encontraba cosechando rechazos y repudios a su políticas, esbozados por un grupo de intelectuales, cuyo fundador de la Fisiocracia fue F. Quesnay, que básicamente defendía las ideas liberales con base en la ley natural, esto es la propiedad privada, la libertad, la seguridad jurídica, resumidos en la frase Laissez Faire, Laissez Passer, que tomó Adam Smith y en la cual se inspiró cuando redactó su famoso y mas conocido escrito sobre La riqueza de las naciones, y que marcaría definitivamente un salto cualitativo en el pensamiento económico, constituyéndose en el inicio del período de la economía moderna, y de ésta como ciencia.
3.) Contenidos
3.1) Pensamiento Económico en la Antigüedad y Edad Media.
Antigüedad
Babilonia. Siglo XVIII A. C.
Situándonos en Babilonia como punto de partida del análisis del pensamiento económico en este período, encontramos que basó su economía en las explotaciones agrícolas, que debido a las crecidas de los ríos Tigris y Eufrates, construyeron sistemas de canales capaces de absorber las mismas y desviarla.
Dichos canales operaban, ya desde entonces, con máquinas simples.
Esto permitió y dió sentido a la construcción de embarcaciones de mediano porte, que hicieron viable el comercio, del cual dependía altamente la cultura babilónica.
Como medio de cambio utilizaban el oro y la plata, el cobre y plomo. Las materias primas conocidas eran el trigo, la cebada, entre otras y las fibras textiles.
El Código de Hammurabi.
El gran desarrollo mercantil y los intereses en torno a él, motivó la confección de las leyes de Hammurabi para otorgarle un marco y seguridad jurídica al comercio. Dichas leyes conforman el código más antiguo del mundo, el Código de Hammurabi, el cual autorizaba el cobro del interés, aquello que Aristóteles y Platón desdeñaban.
Este Código establecía una sociedad dividida en clases y reglaba cuestiones como contrato laboral o de arrendamiento, fijaba alquileres y salarios y limitaciones al pago de intereses.
La Biblia. El Antiguo testamento.
Ya en la introducción del presente trabajo, se han esbozado algunos conceptos económicos a los que refiere la Biblia misma. Por primera vez, en ella se hace referencia al “precio justo”. Establecía el deber de solidaridad con el débil y por ello la norma ética era el renunciamiento a los bienes en abundancia para compartirlos con el prójimo, carente de ellos. Anticipaba así, la justicia social.
Asimismo, prohibía el cobro de intereses, pues los préstamos se tomaban con fines de subsistencia y no de producción.
Grecia. Contribuciones de los antiguos griegos.
Los pensadores de la civilización griega aportaron a la economía una aproximación racional a la ciencia en general.
Su economía fue de pre-mercado. No en el sentido de que no se comercializaba sino que sus productos no eran uniformes.
Para entender el razonamiento y las ideas de los pensadores griegos debemos ubicarnos en el contexto de esa época, allá por el año 5600 A.C. hasta el 300 A.C., el cual estaba circundado por la guerra. Con lo cual su centro de interés fue la eficiencia económica y organizativa.
Se interesaron por las capacidades autorreguladoras de los individuos, de la maximización de la felicidad humana pero no descubrieron el mercado autorregulador, esencia de la Economía moderna.
La sociedad griega puso énfasis en la administración de la casa, de la Estado. Se centraron en los elementos de control humano y desarrollaron el arte de la administración antes que la ciencia de la economía. Esta era básica y simple: una agricultura primaria, una producción de bienes supervisada y los gastos predominantemente militares.
Pero pese a haber concentrado su interés en aspectos de la administración más que en la economía estrictamente, los griegos desarrollaron estructuras analíticas que a posteriori fueron tomadas por la teoría económica moderna: El cálculo hedonístico, el valor subjetivo, la utilidad marginal decreciente, la eficiencia, la asignación de recursos.
Podemos encontrar entonces en esta línea, a autores que contribuyeron al análisis económico como Jenofonte, Platón, Protágoras y Aristóteles.
Jenofonte. (427-355 A.C.)
Organización, valor y división el trabajo.
Discípulo de Sócrates, expresó sus ideas en términos del individuo que toma decisiones, sea jefe militar, administrador público o jefe de familia.
Su obra “El Económico”, constituye un tratado sobre la administración y organización adecuadas en los asuntos privados y públicos.
Se concentró entonces en la dirección eficiente y el liderazgo como principales variables de la administración. Por lo tanto sus escritos contribuyeron a la ciencia de la administración. Entre sus aportes fundamentales se encuentra su visión del “buen administrador”, es decir una persona que como administrador eficiente procura aumentar los excedentes económicos de aquella unidad que supervisa y esta administración eficiente se logra con habilidad, orden, y división del trabajo, eje del crecimiento económico para Adam Smith, y que como puede apreciarse, dicho concepto ya data desde la antigüedad.
En este sentido, Jenofonte postuló que la división el trabajo generaría un aumento en la cantidad y calidad de los bienes. Realizó un análisis de la relación entre la concentración de la población y el desarrollo de productos especializados.
En cuanto al liderazgo, el hombre líder es aquel capaz de ser organizador eficiente, buen administrador, es decir un hombre inteligente que en el proceso económico haga uso de la percepción y la razón para evitar incomodidades en pos del placer. Subyace el hedonismo como filosofía de vida, como persecución racional del placer y evasión del dolor.
Esta misma idea reapareció siglos después en la teoría subjetiva del valor, señalando el comienzo de la economía neoclásica.
Postuló además, que son bienes aquellas cosas de las que se sabe hacer uso y no lo son en caso contrario. Por lo tanto, son bienes solamente aquellas cosas que nos reportan un beneficio.
De aquí se desprende la noción de utilidad para Jenofonte, la cual no reside en el bien en si mismo sino en el placer que este produce.
Así pues, distingue por un lado un concepto más objetivo y general de riqueza o propiedad y un concepto subjetivo de valor.
Platón.
La Tradición Administrativa.
Se centró en el estudio de la estructura política y económica del Estado, remarcando el imperativo moral de justicia.
Para Platón, un Estado óptimo es todo aquel que sea rígido, estático e ideal (el cambio es regresivo).
Siguiendo la línea de pensamiento iniciada por Jenofonte, propone una economía basada en la especialización y la división del trabajo, que crea una interdependencia mutua y a su vez ésta promueve el intercambio mutuo. Esta concepción abre el camino a una teoría del intercambio, pero Platón se interesó por la distribución, es decir en como deben distribuirse los bienes, cuya respuesta fué a través del mercado, siendo el dinero un símbolo para el mismo. A este mercado no lo consideró capaz de autorregularse sino que debía ejercerse sobre él un control administrativo mediante la moneda autorizada para lograr así la distribución de los bienes conforme a reglas de justicia.
Mientras que Jenofonte reconoció que era bueno el beneficio pues quienes lo perseguían eran buenos administradores (y solo los excesos eran frenados y controlados), Platón vio al beneficio y al interés como amenazas al status quo.
El Estado debía estar al margen de toda corrupción. Abogaba por la especialización de clase, una clase gobernante de elite, capaz de dirigir el Estado y la economía.
Avalaba el dinero y el comercio como males necesarios, pues la clase social inferior constituía el sustento de la clase gobernante.
La mejor sociedad para Platón era aquella rígida y estática pues todo aquello que amenazase el status quo iría en desmedro del bienestar social. De allí que el interés y el beneficio eran destructivos. Comercio y dinero, por lo tanto debían estar sujetos a control administrativo por parte de un Estado, que para Platón debía ser Absolutista.
Protágoras (480-411 A.C.)
El calculo Hedonístico.
Platón fue un absolutista. Protágoras un relativista. Creía en verdades subjetivas, siendo su máxima “El hombre es la medida de todas las cosas”. Estaba convencido que es a los ciudadanos a quienes les corresponde decidir sobre qué es bienestar social y cómo lograrlo. Creía en el sentido común y en los procesos democráticos.
El subjetivismo estaba sustentado en que la mismas “cosas” pueden ser percibidas de distintas maneras por una persona u otra. Para él eran más importantes los medios que los fines. Se interesó en la administración y el liderazgo pero para Platón el rol del líder administrador era el de aconsejar no el de gobernar absolutistamente.
Postuló que los ciudadanos deben participar en la elección de los fines para lograr la estabilidad social y la estabilidad del mercado, pues ésta se logra con la participación activa en él.
En su doctrina del hombre-medio subyace la idea de la teoría del valor–trabajo y del individualismo subjetivo. Por lo tanto, todas las ideas de Protágoras se pueden resumir en el cálculo hedonista del hombre en la elección de los medios.
Aristóteles.
El intercambio entre dos partes.
Se centró en el análisis del intercambio entre dos partes, dada su motivación por determinar los criterios de justicia sobre los que se fundaba el sistema legal ateniense.
Sus consideraciones sobre equidad estuvieron presentes en el análisis del intercambio.
Analiza así el intercambio aislado en contraposición con el del mercado, diciendo que en el intercambio de mercado el precio es públicamente conocido y es el resultado final de un cálculo imparcial de los intereses de muchos compradores y vendedores. En cambio, en el intercambio aislado no existe un precio de mercado, con lo cual se puede establecer un criterio de justicia en cada transacción.
En cuanto al gobierno, se opuso al Estado ideal de Platón y defendió la propiedad privada para todas las clases, ya que promueve la eficiencia económica y la paz social.
Respecto al intercambio, veía en él un proceso bilateral en el que ambas partes aumentarían su bienestar Y este intercambio comercial debía basarse en la reciprocidad, que aumente el bienestar para las dos partes. Y esa reciprocidad existía cuando los bienes que se intercambiaban eran iguales, y esa igualdad en los bienes (comparabilidad) estaría dada por la moneda.
Por lo tanto habrá reciprocidad, decía, cuando los bienes se igualen.
Respecto al comercio, estableció que solo es posible cuando hay excedentes. Que debe haber distintas estimaciones subjetivas en cuanto al valor de ese excedente y que existe una ventaja mutua en el intercambio y que si en él no hay acuerdo en cuanto a los beneficios de cada parte, la autoridad administrativa debía intervenir.
Para Aristóteles, el dinero era un patrón de valor, medio de cambio y depósito de valor.
Desaprobaba el intercambio innecesario, es decir el comercio al por menor.
Reconoció que el comercio era válido para satisfacer necesidades individuales y colectivas pero no como mecanismo para acumular riqueza dado que implicaba beneficiar a unos pocos en desmedro de muchos.
Dado que para Aristóteles el uso natural del dinero era gastarlo, la acumulación en si misma no era natural y por ende, condenable. Al no haber motivo para acumular dinero, no puede haber préstamo, ergo, tampoco interés por el simple pase de mano en mano. Es evidente sin embargo, que Aristóteles no comprendió porque se paga interés.
Contribuciones Romanas y del primitivo Cristianismo.
Durante el período de la civilización Romana se produjo poco avance analítico en economía pero pese a ello la gran realización Romana fue el derecho, que se convirtió en el depósito de principios económicos en la edad media.
El derecho Romano suministro el marco jurídico en el que se sitúo la economía posterior.
Para el primitivo pensamiento cristiano, la producción y el bienestar material serian superfluos en el reino de Dios pero permitidos para promover el bienestar humano. Con lo cual su análisis se centro en el recto uso de los dones materiales, en la moralidad del comportamiento individual, idea esta prevaleciente en el pensamiento económico medieval.
Edad Media.
Con la muerte del último emperador romano, se inauguró un largo período de decadencia secular en occidente y una época de mejora y bonanza para oriente. El Islam se destacó en el mundo en poder, organización y extensión de su gobierno. El mundo árabe aportó a occidente sabiduría y cultura hindú pero la contribución mas importante fue reintroducir a Aristóteles en occidente y sobre sus escritos se apoyaron las conjeturas y el pensamiento escolástico. Este se desarrolló durante la edad media, época de la historia marcada por una sociedad feudal, que se organizó económicamente bajo el sistema de producción y distribución feudal, conocido como “feudalismo.”, en el cual la propiedad de la tierra no era absoluta.
El rey tenía los derechos de propiedad legales y por ende asignaba tierras a los nobles que gozaban de su favor y estos a su vez la asignaban a sus arrendatarios. Propiedad significaba aquí el simple derecho a uso (usufructo).
La propiedad feudal era la sede del poder político en la edad media. No había autoridad central fuerte (El Estado-Nación seria producto de la edad moderna)
Así, la producción económica en el feudalismo se desarrollaba en el feudo. El producto se desarrollaba en pequeña escala, con técnicas agrícolas primitivas, pues su economía se caracterizó en este periodo por ser de subsistencia. Las actividades comerciales entre regiones estaban limitadas.
Si bien el marco económico y social del feudo, entonces, era similar al de la polis griega, distinguen a la edad media de la antigüedad en la unidad doctrinal de la Iglesia católica romana y la presencia del mecanismo de mercado. De esta manera la sociedad medieval alimentó una forma naciente del capitalismo.
En este sistema económico feudal, el sector que gozaba de poder y autoridad era la clerecía, sostén del sistema feudal. .El principal interés de la clerecía era la justicia no el intercambio. Mejor dicho la justicia ante todo en el desarrollo del intercambio.
Precisamente, los autores escolásticos basaron sus postulados en el modelo de reciprocidad de Aristóteles, y la teoría aristotélica del valor fue el punto de partida y a la que además le infundieron la idea de equilibrio.
Veamos cual fue el análisis que hicieron los pensadores escolásticos.
Alberto Magno.
Trabajo y Gastos.
Fue el primer gran aristotélico latino. Arraigó en el pensamiento occidental la noción de que el valor en el intercambio debe ajustarse al coste de producción. Considerando que las cosas se valoran de modo distinto, sostuvo que los bienes se miden en relación con el trabajo y los gastos, ambos, elementos del costo. Con lo cual si el precio de mercado no cubre los costes de producción, ésta con el tiempo cesará.
Alberto Magno introdujo entonces la variable económica (los costes) como regulador del valor.
Ciertamente, lejos estaba de dar un explicación integrada de cómo se determinan los precios de mercado pero fue un avance analítico importante para el siglo XIII.
Tomas de Aquino.
Las necesidades humanas.
Tomás De Aquino fue discípulo de A. Magno. Sus esfuerzos se orientaron a mejorar la teoría del trabajo de este último, destacando las necesidades humanas.
Su contribución formal fue, por un lado, reafirmar la doble medida de los bienes (valor de uso, valor de cambio) establecido por Aristóteles y por otro lado, introduce la necesidad (Indigentia) en la fórmula del precio. Es decir se centra en el análisis de la teoría del valor desde el ángulo de la demanda, afirmando que el precio variaba con la necesidad siendo entonces ésta la reguladora del valor.
Ni Aquino descuidó los costos ni Alberto Magno la discusión del valor. Cada uno se inclinó por desarrollar un aspecto. Pero no se preguntaron como se forma el precio sino cual debía ser el precio justo.
De ahí que la noción medieval del precio justo (vago e impreciso) se contrapone, como se verá mas adelante, con la concepción moderna del precio de mercado (producto de fuerzas impersonales).
Fraile enrique de Primaria
Necesidad Agregada.
El concepto de Indigentia de Aquino, se refería al individuo pero el Fraile Enrique concibió en su modelo de análisis a la Indigentia (necesidad individual), como una medida agregada, en tanto sostuvo que el valor está determinado por la necesidad común de algo escaso (necesidad agregada).
Jean Buridan:
Demanda efectiva
Relacionó el valor con la necesidad agregada, por la que entendía demanda efectiva, y argumentó que la unión de un determinado número de consumidores y su poder adquisitivo contribuye a la formación de un estado de los negocios justo y normal en el mercado.
Esta es la línea de pensamiento que llevó, siglos mas tarde, a la moralidad del Laissez Faire.
La síntesis de los aportes de los pensadores escolásticos llegaría cuando se unifica la teoría del coste y la teoría de la demanda, componentes de un único principio (la teoría del valor).
La doctrina de la usura en la escolástica.
La Iglesia y toda la doctrina escolástica en general, condenó la usura por considerarla pecado.
Por ello algunos historiadores consideraron que la doctrina de la usura de la Iglesia fue la causa de haber retrasado el desarrollo del capitalismo, obstaculizando el desarrollo de los mercados de crédito (usura=interés).
Conclusión:
La economía del medio evo se caracterizó por ser aislada y autosuficiente, con escaso capital y niveles de producción bajos. El intercambio aislado predominó sobre el intercambio de mercado (tal cual lo conocemos ahora).
En consecuencia, durante la edad media, las ideas de los escolásticos tuvieron como eje central la discusión sobre la usura y la doctrina del precio justo y no un análisis económico de cómo se originan los precios, y por medio de qué mecanismos. Pero el monopolio del conocimiento del que gozó la Iglesia llegaría al ocaso cuando una mayor competencia doctrinal puso fin a la doctrina de la usura y ello ocurrió con la Reforma Protestante.
3.2) Precursores de la Economía Moderna
Mercantilismo
Esta etapa de la evolución del pensamiento económico, en la encontramos al mercantilismo y la fisiocracia, se sitúa en el contexto histórico de la edad moderna, que según los historiadores da comienzo con el descubrimiento de América en 1492.
Este es un período en el cual se destaca el renacimiento, la reforma protestante y la contrarreforma, la consolidación de los Estados nacionales y el mercantilismo como doctrina político-económica y posteriormente la fisiocracia, una corriente intelectual de pensamiento económico y antesala de la Economía Clásica, la cual daría inicio a partir del escrito de Adam Smith: “Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”.
EL ocaso de la economía feudal estaba dando paso a los primeros indicios del sistema capitalista con el mercantilismo como doctrina político-económica desarrollada desde los siglos XVI y XVII y la primera mitad del siglo XVIII en Europa.
A la par de ello surgió el Renacimiento, un movimiento de renovación que se produjo en Europa en los siglos XV y XVI y cuyo instrumento de progreso fue la libertad. Nace el tipo humano conformado por la idea de libertad e igualdad. Comenzaba a surgir la idea de un destino común. El hombre de Europa se descubría.
En España, la misión renacentista es el descubrimiento de América, que indicaba el fin de la edad media.
Ya hacia finales del siglo XV, el individuo de Occidente rompía la unidad religiosa de la Iglesia Católica y desborda el ámbito geográfico desde Europa hacia América.
Había logrado organizar y centralizar el poder público en la península y en sus colonias. Todo Occidente en general extendió su influencia sobre sus dominios.
La libertad interpretativa frente al dogma religioso no se hizo esperar y llegó de la mano de Ingleses.
Reforma y Contrarreforma
Mientras algunos se dedicaban a la conquista y exploración de nuevos territorios, otros ponían su afán en las críticas y defensa de las ideas religiosas que habían mantenido unida a la civilización de Occidente.
En el siglo XVI, la reacción contra la Iglesia Católica cobró fuerzas, fundada en la corrupción, los abusos de poder, las indulgencias y el dominio sobre extensos territorios por parte de la Iglesia Católica, entre otros motivos.
Es que el hombre había crecido mucho. Se atrevió a cuestionar el dogma y a enfrentar con racionalidad los cambios.
Martín Lutero inicio el proceso de ruptura con la Reforma, un documento con 96 tesis sobre las indulgencias, cuya base de su doctrina se sintetiza en que basta la fé para la salvación, niega el libre albedrío del hombre y al Papa como representante de Dios en la tierra.
Esto ocasionó la reacción a su vez de la Iglesia Católica conocida como Contrarreforma, en defensa del dogma frente al documento de Martín Lutero, lo cual la llevó a una profunda revisión interna.
Las ideas protestantes de Lutero se expandieron rápidamente y en Suiza, Juan Calvino dió origen al Calvinismo y en Inglaterra surgió el Anglicanismo.
De esta manera quedo perfeccionada la ruptura con el dogma católico.
Pero no es casualidad este quiebre, pues la Reforma de Martín Lutero se enmarca en el nacimiento, desde lo político, de la idea de nacionalidad, afinidad, destino común, demarcación de territorios, autoridad y gobierno común centralizado. Es decir, se enmarca en la época de la consolidación de los Estados Nación que se organizan bajo la influencia de las ideas del Mercantilismo.
En este contexto, el mercantilismo no constituye una escuela de pensamiento económico sino una corriente, un conjunto de ideas políticas y económicas que tuvo como finalidad, en lo político, la consolidación de los Estados lo más fuertes posible, y en lo económico, la justificación de la regulación de la economía por parte de los mismos.
Etapas del mercantilismo
1º. Tiempo de escasez monetaria. (Previo al descubrimiento de America).
En esta etapa se introdujo grandes cantidades de oro y plata en Europa y la prohibición de exportarlos.
2º. Se desarrolla el Intercambio.
Se procura una balanza comercial equilibrada.
3º. Cambios Internacionales.
Importación de materias primas y estimulación de industrias nacionales y expansión del negocio de fletes marítimos.
El rol del Estado según el Mercantilismo.
El Estado debía intervenir en la economía para expandirla al punto de actuar este como creador de industrias además de la explotación de minas, dada la escasez de metales preciosos.
Como el propósito era el de liquidez no debía acumularse mercancías (horror a los bienes) sino exportarlas.
El saldo de las exportaciones se recibía en moneda, agrandando el potencial bélico y comercial.
Además el Estado puso trabas a la exportación de metales.
Una balanza comercial favorable solo seria posible sobre la base del estímulo a las exportaciones de productos o manufacturas, con lo cual se favoreció la creación de industrias, se establecieron salarios máximos, trabajo forzoso para abaratar costos e importación de materias primas y se estimuló a los empresarios y al capital por medio de subvenciones y protecciones.
En cuanto a la política de comercio exterior, se entorpeció la salida de materias primas, se crearon mercados fundando colonias e imponiendo dependencias a los países débiles (política de destrucción al otro)
Modalidades Nacionales.
El mercantilismo no se manifestó con similares características en los países que lo practicaron.
Gran Bretaña: Fue principalmente comercial y naval.
Alemania y Austria: Tendió a un aumento de la población.
Italia: Actividad comercial y banquera.
Francia: Industrial.
En España: Bullionista (acumulación de metales preciosos).
Más allá de las distintas modalidades nacionales, el mercantilismo dotó a todos los pueblos del dinero metálico indispensable para el desarrollo y sostén del capitalismo y proveyó a Europa con los productos de ultramar.
El mercantilismo como doctrina y como proceso económico.
El mercantilismo como se ha adelantado, no es una escuela de pensamiento económico ni mucho menos, pues no desarrolló una teoría económica, organizada y sistemática, ni tuvo seguidores con convicción unánime en sus postulados. Con lo cual, el término mercantilismo es susceptible de analizarse como doctrina y como proceso económico, las dos caras de una misma moneda.
• El mercantilismo como doctrina.
Constituyó un conjunto de ideas económicas, sostenido por un grupo dispar y poco cohesionado de autores, y que se expusieron en un manifiesto mercantilista de 1684, y se resumen en ideas de independencia y tesoro, con políticas de intervencionismo en la economía, de destrucción excesiva a los países vecinos, a través del comercio exterior, importando materias primas y exportando productos finales. Esto se traduce en la concepción de una balanza comercial (importaciones versus exportaciones) con superávit, en su afán de acumular riquezas.
De esta manera sostenían que la riqueza se maximizaría por medio de la acumulación de metales, producto del superávit comercial.
• El mercantilismo como proceso económico.
Refiere a las ganancias que el mercantilismo ha permitido que obtuvieran los agentes económicos, por utilizar el Estado para conseguir beneficios, es decir rentas (rendimientos el monopolio).
El incentivo de los comerciantes para conseguir regulación era porque obtendrían un privilegio de monopolio, es decir, la protección del Estado frente a la competencia.
Crisis del Mercantilismo.
Como se ha dicho, el mercantilismo fue el instrumento para la consolidación de los Estados en Occidente y hacia ese objetivo se encauzaron las medidas económicas de regulación.
Cumplido este objetivo, el mercantilismo entró en decadencia al perder su razón de ser.
En un momento en que la civilización, la sociedad, había mejorado sustancialmente respecto al período de estancamiento relativo del medio evo, las necesidades pasaron a ser otras. Se demandaban mejoras individuales y sociales.
Es entonces cuando surge la Fisiocracia, en rechazo a las políticas intervensionistas y proteccionistas del Estado.
Fisiocracia
Los fisiócratas constituyeron un grupo de intelectuales y hombres de Estado que defendían el derecho y la ley natural, y cuyo precursor y fundador de la Fisiocracia fue Francois Quesnay, médico del Rey XV.
Los fundamentos de la fisiocracia son:
El funcionamiento del sistema económico estará asegurado por la ley natural, con lo cual la intervención del Estado no será ya necesaria. Su doctrina se resume en las premisas del Laissez Faire, Laissez Passer (dejad hacer, dejad pasar).
La fisiocracia fue un movimiento intelectual liberal que se opuso al mercantilismo imperante de la época, de concepción intervencionista.
Postuló que el Estado debe limitarse a garantizar la seguridad jurídica y la libertad de propiedad privada, prevaleciendo la fé en el orden natural, con lo cual no será ya necesaria la intervención del Estado en los asuntos económicos. Debe asegurar éste los derechos de los individuos y suprimir reglamentaciones que atenten contra la propiedad privada y la libertad individual.
Asimismo consideraron que la riqueza la producía la tierra, es decir el sector de la agricultura, y que la riqueza, generada por los agricultores, se distribuye entre los tres sectores: primario, comercial y servicios. Que los agricultores eran la clase productiva y los comerciantes y profesionales la clase estéril, que no generaba riqueza. Siendo los primeros generadores de la misma, sostenían que se debía suprimir la carga impositiva que recaía sobre los mismos.
Estas ideas y premisas de los fisiócratas serán las bases del pensamiento liberal económico, que toma Adam Smith, en las cuales se inspira compartiéndolas, y que dieron origen a su más famoso escrito que sistematiza una teoría de la economía como ciencia, conocido como La riqueza de las naciones.
3.3) Economía Clásica
Adam Smith
(1723- 1790)
Nació en Escocia y se lo considera el fundador de la escuela clásica.
En 1759 apareció su Teoría de Sentimientos Morales. En 1776 publicó la Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones.
Estaba convencido en que la solución al funcionamiento económico de la sociedad descansa en las leyes del mercado y en la interacción del interés individual y la competencia. El empresario se ve obligado por las fuerzas de la competencia a vender sus mercancías a un precio próximo al costo de producción; asimismo, ha de ser lo más eficiente posible para mantener sus costos bajos y permanecer en condiciones competitivas.
La mano invisible del mercado no sólo asigna las tareas y el mercado regula cuales son las mercancías que han de producirse. La esencia de la economía del mercado es que en ella todo se convierte en mercancías con un precio, y que la oferta de éstas es sensible a los cambios en los precios. El mercado es un mecanismo que se autorregula, impersonal y no conoce favoritos.
Fue un defensor del "Laissez Faire" es decir, de la no-intervención del gobierno en los asuntos económicos.
El crecimiento económico y la división del trabajo
Según Smith, uno de los factores fundamentales del crecimiento económico es la división del trabajo que incrementa la producción al aumentar las habilidades de cada operario, pues éste realiza repetidamente una tarea sencilla, producto e la especialización que genera la división del trabajo. Además se ahorra tiempo y se e puede inventar maquinaria para incrementar la productividad.
Teoría del valor
Smith afirmó que el trabajo era la medida del valor.
Teoría de la acumulación
El cambio dinámico de la sociedad descansa sobre la teoría de la acumulación, condicionada por la distribución de la renta entre las clases sociales. Sostuvo que los asalariados no reciben lo suficiente para generar "excedente" alguno pero el sector empresarial, y que “el capital” sí produciría un excedente y que sería mejor para la sociedad que éste se ahorrara. De esta forma, las rentas se convertirían en fondos que mas tarde, ampliarían la producción. Los capitalistas serían los agentes principales en condiciones de acumular y de esta manera generar riqueza y por lo tanto, crecimiento económico en un país.
David Ricardo
(1772-1823)
Economista inglés
Su obra fué “Principios de Economía Política”.
Autor de nuevas teorías sobre el valor, la moneda, los bancos de emisión, etc. Si bien Smith fundó la escuela clásica, Ricardo fue la figura mas destacada en cuanto al posterior desarrollo de las ideas de los clásicos.
La renta económica
Ricardo formalizó el concepto de renta económica, que establecía que las diferencias en la calidad de las rentas de la tierra determinarían que los propietarios de las tierras fértiles obtendrían rentas económicas más altas, pero la producción en las de peor calidad solo permitiría cubrir los costos y no daría lugar a renta.
Ley de la distribución
Al analizar la distribución de la renta nacional entre las tres clases sociales más importantes (trabajadores, capitalistas y terratenientes), Ricardo destacó que la renta total estaba limitada por los rendimientos decrecientes. En consecuencia, los incrementos en la renta alcanzados por una clase social tienen que lograrse a costa de quitárselos a otro grupo social.
Pensaba que el crecimiento de la población acompañaba a la expansión económica, y que esta expansión llevaría al aumento de las necesidades de alimentos que, debido a la ley de los rendimientos decrecientes,
sólo se podrían satisfacer a costos más altos.
Asimismo sostuvo que los salarios monetarios más altos harían disminuir la participación de los beneficios en el producto.
Señaló entonces que de un proceso de expansión económica se podría pasar a un estado estacionario.
Thomas R. Malthus
(1766- 1834)
Economista inglés.
En 1798 aparece su Ensayo sobre el Principio de la Población. Dentro de la escuela clásica, representa la actitud más pesimista respecto al futuro del mundo. Argumentaba que la población tendía a aumentar en progresión geométrica y que los alimentos en progresión aritmética. La consecuencia de esto era que el número de habitantes tarde o temprano dejaría atrás a la cantidad de alimentos necesarios para mantenerlos. Las guerras, las epidemias y las plagas resultaban necesarias para regular la población.
Y el hambre parece ser el último y más temible recurso de la naturaleza.
Malthus concibió también una idea económica que llamaba "atascamiento general", una inundación de mercancías sin posibles compradores.
Sostuvo además que seria bueno estimular los gastos por parte de los ricos y del Estado. Construir carreteras y realizar otras obras públicas y que los terratenientes desempeñaban la función deseable de gastar sus rentas en un consumo suntuario, contribuyendo a mantener el nivel de la demanda agregada.
John Stuart Mill
(1806-1873).
Filósofo inglés. Sus aportaciones más notables pertenecen a la lógica como técnica del pensar y del investigar.
Defendió el utilitarismo, en tanto el fin supremo de toda acción debe ser la obtención del máximo bienestar para el mayor número de sujetos. Sus obras fueron “Principios de Economía Política” y “El Utilitarismo”. Inició su obra con el objetivo de consolidar el análisis clásico, de hecho su contribución a la economía fue mucho más lejos, pues incluso revisó algunas de las premisas de la tradición clásica.
Reformuló los fundamentos filosóficos y metodológicos sobre la economía como una disciplina autónoma.
Sostuvo que solo se puede confiar en el campo empírico, porque las causas de los fenómenos sociales son complejas.
Se apartó de la ortodoxia de su época al poner de relieve que hay dos tipos de leyes en la ciencia económica, las de la producción y las de la distribución. Las leyes de producción son inmutables sostuvo, pero no las de distribución.
Según Mill, los dos tipos de leyes mencionadas, venían fijadas por la naturaleza y la tecnología y gobernaban la producción. Los hombres sólo podían ajustarse a estas leyes, pues eran impotentes para cambiarlas.
Mill creía que la conducta de la clase trabajadora no era difícil de cambiar y que quizá hiciera falta una elevación del nivel de educación general, y que si ello se consiguiera, se lograría elevar los gustos y aspiraciones de la clase trabajadora y cambiar su conducta, de forma que la población iría disminuyendo proporcionalmente respecto del capital.
4.) Conclusiones finales
Todos los esfuerzos que ha hecho el hombre desde antaño por analizar los fenómenos que lo rodean han tenido siempre como fundamento encontrar respuestas a los interrogantes que ellos se han formulado, en su afán de mejorar el medio en que habitaban, sus condiciones e intereses políticos, económicos y sociales.
La historia del pensamiento económico se enmarca en esta línea y no fue ajeno al interés de hallar respuestas, pero en las distintas épocas de su evolución, los filósofos, economistas, políticos, clérigos, entre otros, que han tenido injerencia y han aportado con sus visiones a la construcción de la economía como ciencia tal cual se la conoce hoy, lo han hecho siempre desde los métodos que han tenido a su alcance y en el marco de la influencia de los hechos políticos y sociales que siempre van acompañados de procesos económicos.
Por minúsculo que parezca el aporte, todos los pensadores de las distintas corrientes han aportado a la construcción de una ciencia social y racional, que permita en el fondo ni mas ni menos que brindar no solo meras respuestas a interrogantes, sino que desde antaño, ya sea desde lo normativo o desde un análisis positivo, han intentado afanosamente la búsqueda de un bienestar económico, quizás mezquino, egoísta y destructivo muchas veces y otras más benévolo.
Todos los postulados económicos han constituido verdades justas y propicias para ésa y para cada época en particular. Y ello fue lo que correctamente han podido analizar cada uno de los autores, para ésa época, y en ésa circunstancia. Porque ésa era la época y ésa era la circunstancia y no otra.
5.) Bibliografía.
Fernández López, Manuel.: Historia del pensamiento económico. Ed. A-Z. Buenos aires. 1998
Robert Ekelund/Robert F. Hebert.: Historia de la teoría económica y el método. Mc Graw Hill.
Madrid. 1992.
Guaresti, Juan José: Economía política. Editorial Kraft Ltda. Buenos Aires. 1963.
Cortese Antonio: Historia económica social y general. Editorial Macci. Buenos Aires. 1963
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